sábado, 31 de julio de 2010

La primera de ella.

Corría el segundo año de la secundaria, y en el fondo del colegio al que asistía se ubicaba un kiosco que, era lugar de reunión para la espera y almuerzo, para las horas de extraprogramaticas. Allí se gesto mi primer enamoramiento o lo que al menos en aquel momento decidí que lo estaba. Ella, con su pelo castaño ondulado, su colita del pelo, su carácter casi varonil, por su impertinencia pero que no superaba ni por poco, la feminidad y delicadeza de la que era dueña, su nariz pequeñita, y un cuerpo de quince añera que empezaba a descollar a los ojos propios y ajenos. Durante 3 años que restaron hasta el fin de curso, mi cobardía fue tal que hoy me lamento, pero no me salio nada mas valiente en aquel entonces, y no se porque hoy, sigo sin armarme de valor e ir a su encuentro. El caso es que no era correspondido, ni tampoco me comporte hacia ella de manera que pudiera serlo alguna vez. Una pena, porque a pesar de todo, siempre creí que seriamos felices juntos, porque nos llevábamos bien a solas, aunque no superamos el nivel de una incipiente e interrumpida amistad. El caso era que la amaba en silencio, soñaba con ella, supongo que asistido por mi despertar sexual y hormonal, pero sin duda, pienso que la quería bien, quería acompañarla, caminar de la mano por las calles, hacerle el amor con ganas y tiernamente. En Bariloche, casi me le declaro, pero como buena mujer que es, seguramente se dio cuenta, y me dejo solo y sentado bajo la nevisca barilochense en el centro cívico sin mas compañía que una lágrima, la noche de un día de octubre de 1997, y el abrazo posterior rumbo al hotel del coordinador del Rapido Argentino, riojano que justo pasaba por ahí.
La secundaria termino, y con ello todos tomamos distintos caminos. A ella la cruce durante el CBC en la UBA de Avellaneda, ya adelantada un año a mi, debido a mi paso fugaz de un año por la UTN sin mas éxito que un amigo nuevo, al día de hoy entrañable, y simulo no conocerme, supuse que no queria encontrarse con el pasado, tal vez ese pasado le habia dejado algun dolor que yo no se?
Con el tiempo reconocí que ella había sido mi primer amor, tal vez un gran amor que no fue, que no seria, que no supe afrontar, y que si algún día se da tomar un café frente ella, en algún lugar, los dos solos, me atreva a confesar. Como una deuda que siento que le debo, porque a veces, pienso que cuando uno se enamora de alguien, es que es salvado por ese alguien, no se, y como que uno se encuentra con una responsabilidad de agradecer o de al menos hacerle saber a esa persona que fue importante en la vida de otra persona, y que haya sucedido o no, lo que tuviera que suceder, no se va a borrar del recuerdo o de la memoria, por el resto de la vida, y en parte hizo de esa persona, lo que es hoy, y hacia mañana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario