Volvía de un vuelo luego de aterrizar en Ezeiza, así fue que la vi sentada en el hall de arribos esperando el remis. Unos ojos azules, engalanados con su carita triste, y su cabellera rubia, lo mas parecido a un ángel que vi en mi vida, belleza sin limites, labios de ensueño, pechos turgentes, no hacia falta agregarle o cambiarle nada, era para pintar un cuadro.
Y como no podría ser de otra forma quede flechado, por sus ojos y su silenciosa manera de moverse en la vida.
Antes de continuar con la lectura, debe saber el lector que esta es la peor de las tres historias, porque en ella, quien escribe se mostró al mundo, y a los ojos de esta princesa en toda su vulnerabilidad, su debilidad, y obro de manera temeraria, la cual le impidió a este servidor y a la diosa en cuestión, llegar a buen puerto, mas allá de las posibles culpas que se balanceen en detrimento de quien escribe y que asume con toda responsabilidad, porque si el corazón existe en la manera que la literatura romántica lo toma, no puedo negar que todo se hizo en función de este corazón, y la razón poco o nada tiene que ver en lo que concierne a esta señorita en cuestión, pero creo que si se toma el coraje de seguir leyendo, tal vez tenga un ejemplo claro de lo que no hay que hacer frente a una mujer, salvo la parte en la que quien escribe afirma que murió de amor y adoración por ella, cosa que no alcanza para definir lo que es la realidad.
Tanto la quería, que al día de hoy la cruzo en los pasillos de la vida, que medio me descoloca, y solo atino a sonreír y saludar como si nada de lo que sentí, existió.
Nuevamente, empezamos no accidentalmente, al menos de mi parte, lo cual no habla bien de mi, a viajar en mi cochesito de manera utilitaria de compartir el viaje a la zona sur en la que vivíamos, de manera acompañada, y con una selección exhaustiva de temas románticos o no tanto elegidos al dedillo. Viajamos, nos veíamos, charlábamos de todo, y yo me enamoraba cada vez mas, tanto me enamoraba como empezaba a detestar a su pareja de aquel entonces, que no hacia mas que despreciarla, pero que por algún misterio del universo que algún día después de la vida, logre develar, ella quería cada vez mas, no menos.
Hasta que un día, ella en confianza que yo le había provisto, me confeso un nuevo amor, no el de su pareja, menos el mio...pues bien...de acá en mas todo lo deje en manos de las frustraciones y el miedo a la muerte de mi alma y corazón, y le confesé lo que debería haber seguido en silencio.
Ella se sintió desengañada por un "Amigo" y yo sin esperanzas volví a quedar solo.
Tan solo que dos parejas posteriores, no lograron, ya no digamos enamorarme, sino desviarme de aquella soledad en la que por momentos me siento cómodo, pero que también se odiar con alma y vida. El desencanto, las responsabilidades, y supongo que el miedo, me detienen a escribir estas palabras, como buscando la manera de que el alguien anónimo sepa que acá hay reserva, para la felicidad, para el amor, que a pesar de los defectos que contengo, y su responsable reconocimiento, se encuentra un alma que respira, que quiere hacer las cosas bien, tratar como le gustaría ser tratado, y que a pesar de encontrarse en lo profundo del mar, quiere salir a sus costas, y cantarle una canción, recordando estos momentos como pasajera nostalgia de un pasado que no debiera regresar, que sepan ver en el que hay calor en sus manos y que el mundo esta dentro de el, lo que ocurre es que el envoltorio puede ser corriente, y sin diferencias aparentes con el resto de los mortales. Solo lo sustenta el amor sentido pasado, y este humilde servidor desea que alguien pueda sentir lo que el sintió por esta princesita y las dos anteriores, para dar verdadera dimensión de lo que es sentirse vivo de verdad. Cuestión que ellas supieron lograr sin demasiado esfuerzo por su parte, pero que de idea, de lo poco que se necesita a veces para cambiar el mundo y ser felices. Espero y te busco, futuro. Ya la volvere a encontrar a ella.
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